Amanece Madrid

•noviembre 27, 2008 • Dejar un comentario

 Lo cierto es que mi intención aquella gélida mañana de Noviembre de 2008 no era fotografíar la maravillosa capital que tantos recuerdos trae a mi mente, no era esa mi idea. El helador alba solo era un breve y obligado paso hacia el aeropuerto de barajas, donde un avión de Iberia prolongaría el incómodo sueño que apacigua la agonía de cien mil horas de vuelo hasta Guatemala… eran las 7 horas de una desapacible mañana de noviembre, y el helado golpeteo del granizo en el cristal del cómodo autobus me hizo abrir los ojos, no pude evitar tomar mi cámara y desenfocar algo la imagen para captar la indescriptible sensación de calma y a la vez vital energía del momento… amanecía en Madrid.

 

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A continuación… podríamos pensar que estamos en Nueva York o Chigago… of course!!! pero no es así!!

Buen Viaje!!

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(T-4, Aeropuerto de Barajas)

 

Primeros Planos

•octubre 29, 2008 • Dejar un comentario

Al detalle, de cerca, en primer plano… nos muestran el enfoque de la realidad, de lo pequeño y lo importante, de lo que se pierde entre la multitud de formas y colores…

 

Castro Nuño, donde el río duero cambia su curso.

•octubre 29, 2008 • Dejar un comentario

La cultura castreña se desarrolló desde finales de la edad de bronce hasta principios de nuestra era en el noroeste de la Península Ibérica, dentro de una zona que abarcaría el norte del actual Portugal desde las riberas septentrionales del río Duero, Galicia, la zona occidental del Principado de Asturias y parte del noroeste de León.

Los rasgos principales de esta cultura eran su base económica sustentada en la agricultura cerealística y sus estratégicos enclaves militares. Estas ubicaciones estratégicas se traducían en poblados fortificados situados en las zonas geográficas más altas y abruptas, hasta las que se desplazaban los civiles de las tribus en momentos bélicos para estar protegidos ya que tradicionalmente vivían en los alrededores de estos enclaves  en terrenos llanos junto a sus campos de labranza.

Castro Nuño se encuentra situado a unos 40 kms de Salamanca dirección Valladolid, en medio del triángulo Salamanca, Zamora y Valladolid. A unos minutos antes de llegar al pueblo, no se percibe aún la majestuosidad del paisaje que vamos a apreciar. El concepto de Castro se hace evidente al llegar a la cima de una colina junto a la iglesia del siglo XVII, nos encontramos ante una impresionante vista del río duero, que con un caudal inmenso, se pierde en el horizonte y se acerca hacia nosotros para, a nuestro pies, dar un giro de menos de 90º que hace al cauce fluvial tomar una nueva dirección.

 Tras quedarnos prendados por las vistas de la iglesia y el río, nos sorprenderá la cantidad de chimeneas que salen del suelo y terminan a la altura de las rodillas, por todos lados, como hongos, salen de la tierra por donde quiera que miremos. Bajo estas chimeneas se encuentran profundas  unas cuevas donde fermenta el vino y se curan algunos embutidos ibéricos. En esta ocasion tuve la suerte de ser invitado a una de ellas mientras las estaba observando y pude tomar varias copas de un excelente vino del año mientras las nuevas uvas recien vendimiadas comenzaban a fermentar en unas estupendas y modernas barricas de acero importadas de Francia (según nuestro anfitrión).

 

El pueblo tiene bien cuidado un estupendo paseo fluvial (aunque se puede apreciar el paso del verano y la afluencia de turistas en este periodo) que nos baja hasta la ribera del río, no hace falta estar muy bien preparado físicamente pero el descenso es acusado,

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Las vistas que se suceden nos acercan hasta la tupida ribera, el olor se hace increíblemente dulce, entre los inmensos chopos centenarios, se entremezclan higueras y moreras que hacen respirar hondo a cada rato,,,, y comer algún higo maduro con un sabor dulcísimo.

Higueras Castro Nuño

Cuidado con los pies!! no queremos dejar huérfanos por el camino!!

Fauna Castro Nuño

Cuando estamos junto al río, entre la maleza que en ocasiones nos envuelve, y en otra se abre en claros dominados por majestuosos chopos de gruesos cuerpos, podemos observar numerosas aves acuáticas y si disponemos de prismáticos, observar al otro lado del río la numerosa fauna que se encuentra allí.

 

Una visita muy recomendable para pasar una tarde placentera, en compañía,,,,  o disfrutar en silencio de la maravillosa vista dónde el río duero cambia su curso.